Importador dona mascarillas a varias de nuestras empresas clientes

Nuestros clientes chinos no son únicamente clientes que importan y venden los productos de las empresas con las que trabajamos. Son, también, colaboradores que apoyan a sus suministradores y a sus trabajadores cuando estos lo necesitan.

Uno de los importadores de varias de las empresas con las que trabajamos, al enterarse de la falta de mascarillas de sus suministradores españoles, les ha donado y enviado cajas de mascarillas de protección.

Durante el primer periodo de la crisis del Covid-19 era generalizada la enorme dificultad para conseguir medios de protección frente al virus. Los trabajadores de las fábricas de alimentación, sector esencial, tenían que seguir acudiendo a las fábricas, con riesgo de contagio. También los trabajadores de las empresas que exportan a China.

Esto llegó a los oídos de uno de nuestros importadores. No uno de los grandes. Un importador mediano de una zona alejada de los circuitos principales. Importa de varias de las empresas españolas y portuguesas con las que trabajamos. Él ya conocía del riesgo de trabajar sin tener mascarillas y había dotado de ellas a todos sus trabajadores. Decidido a ayudar a sus socios europeos, adquirió y envió gratuitamente cajas de mascarillas a sus suministradores. También a los equipos de Tradeco.

En las imágenes aparecen cajas de mascarillas para España y Portugal, con los textos en chino «Go Spain!» y «Go Portugal!».

 

 

 

 

 

 

Agradecemos enormemente a este importador, en nuestro nombre y en el de nuestras empresas clientes, la solidaridad mostrada ante este periodo de dificultad.

Los importadores no son simplemente clientes, son personas. Todos lo sabemos, aunque en ocasiones se olvide. Cultivar estas relaciones es importante. Por respeto, en primer lugar. Es imprescindible, también, para mantener las relaciones comerciales fluidas a largo plazo. Cuando aparecen dificultades, tanto en el desarrollo de los negocios, como en ocasiones como esta, la colaboración más allá de lo establecido en los contratos, marca la diferencia.

Una lección de humanidad.